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Día Internacional de la Enfermería

Al Personal Sanitario

12 de Mayo

¡Aplaudiré eternamente

desde el balcón de mis sueños!

Dejemos que sea Dios

quien pague tanto desvelo,

porque puestos a pagar…

pagároslo yo no puedo.

Toda vuestra valentía

tiene VALOR, mas no precio…

Solo os puedo regalar

el calor de algunos versos,

y entre palabras sencillas,

mi cariño verdadero.

Los aplausos no han cesado

en el balcón de mis sueños.

Hoy os invito a elevar

vuestra mirada hasta el cielo:

está más azul que nunca,

y más juguetón el viento;

tiene la brisa caprichos

jugando entre los almendros;

el mar –verdiazul- cercado

con murallas de romero.

El Arco Iris despliega

sus colores tan contento,

porque la lluvia bendice

los campos y los desiertos.

Solo el hombre ha sucumbido

ante un virus tan pequeño.

Tanto dolor, tanta muerte,

tantos hermanos sufriendo;

tantas sonrisas tronchadas

a flor de labios. Y aquellos

que se fueron sin sentir

unas gotas de consuelo…

Los hemos llorado mucho,

a distancia, desde lejos,

y el corazón se nos queda

sin canciones en el pecho.

Los aplausos cobran fuerza

en el balcón de mis sueños…

A vosotros, que estuvisteis

y estáis junto a los enfermos,

entregando vida y alma,

aunque os falte luz y aliento.

A vosotros que bebéis

vuestra impotencia en silencio…

Bata blanca, azul o verde,

junto a una cama o un féretro.

A vosotros que sentís

el arrullo gris del miedo

por pasillos infinitos

tan blancos como el misterio

de vuestras manos abiertas

entre azucenas y sueros.

A vosotros el aplauso

desde el balcón de mis sueños.

Y una plegaria a la Virgen

por todos los que murieron.

En pie, cuidando otras vidas

la propia vida perdieron.

Sois como el aceite puro

que dan los olivos viejos,

para suavizar heridas,

para aliviar sufrimientos

en las anchuras del alma

y en la estrechez de los cuerpos.

Jamás podremos pagar

todo el bien que nos habéis hecho.

Hoy sois jazmines de luz

que se han abierto en el cielo.

Y dejemos que sea Dios

vuestro Precio y vuestro Premio.

¡Os aplaudiré por siempre

desde el balcón de mis sueños!

Hna. Lucía Carmen de la Trinidad, cd

 Carmelo de San José. Antequera